El Dr. Nimú o cuando el silencio es la respuesta a las solicitudes de información pública

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El Dr. Nimú o cuando el silencio es la respuesta a las solicitudes de información pública

Quedarse picueto

Aún me cuesta creerlo: en Canarias más del 92% de las reclamaciones del derecho de acceso a la información pública, que se interponen ante el Comisionado de Transparencia, traen como causa el silencio ante las peticiones ciudadanas, y cuando el Comisionado da trámite de audiencia en el procedimiento de las reclamaciones a las Administraciones “silenciosas” un 70% de ellas no se contesta al Comisionado.

Los porcentajes anteriores, si hablamos de la administración autonómica canaria son de un 70% y un 40% respectivamente y si exclusivamente nos referimos a los Cabildos Insulares, los porcentajes resultan ser de un 90% y 40%.

Así nos lo contaron desde el Comisionado de Transparencia de Canarias en las jornadas celebradas el pasado día 11 de diciembre de 2020:



No tenía ni idea de que la dimensión del problema fuera tan grave. —Picueto me he quedado—.

Parálisis extendida

Por supuesto, esta parálisis de los gestores públicos frente a solicitudes de los ciudadanos no es exclusiva de mi tierra. Resulta que anda muy extendida, más de la cuenta. Veamos algunos ejemplos:

Administración General del Estado

Según los datos del Consejo de Transparencia y Buen Gobierno de 2020, el 46,56% de las Reclamaciones resueltas frente a la Administración General del Estado han tenido su origen en el silencio administrativo. Ese porcentaje se eleva al 66,57 cuando se trata de las resoluciones dictadas con relación a las reclamaciones frente a las demás Administraciones territoriales.

Cataluña

Según la memoria del GAIP 2019 las reclamaciones presentadas contra silencio administrativo representan el 71,3% del total de reclamaciones. ()

Navarra

De las 38 Resoluciones dictadas por su Consejo de Transparencia, 18 lo fueron con relación al silencio administrativo frente a solicitudes de información.

País Vasco

Quizá la excepción sea el País Vasco, en el que de las 201 reclamaciones presentadas a la Comisión Vasca del Acceso a la Información en 2020, apenas 3 lo eran al no haber recibido respuesta a la solicitud inicial de información.

Malos ejemplos

Para aderezar estos datos y aterrizarlos a la realidad que hemos vivido este último año no nos han faltado tristes ejemplos en los que la administración decide dar la callada por respuesta, ya se trate de ocultar los datos de fallecimientos en residencias en la primera ola del COVID, ya las solicitudes de acceso relativas a informes, actas de reuniones y la identidad de los expertos sanitarios que asesoraron al Gobierno durante la primavera. No faltan ejemplos y ese precisamente es el problema, que son malos ejemplos. 

Este modelo de inacción se difunde y propaga entre los sujetos públicos, alimentándose además de una legislación que no contempla ni el palo ni la zanahoria, generalizándose la inacción como respuesta a las peticiones de información de los ciudadanos. El silencio alimenta la desconfianza de los ciudadanos, desalienta el ejercicio de sus derechos, su participación en los asuntos públicos y promueve la aparición de bulos y falsas noticias. El efecto es devastador.

El problema

Como ya habrás advertido el problema no es el silencio administrativo en sí mismo, que tal y como introdujo mi compañera Claudia Cartaya en un excelente post “Qué es el silencio administrativo; positivo o negativo” esta institución establece una “ficción jurídica” creada con el fin de proteger a los particulares frente a una Administración poco diligente.

Además, el silencio administrativo, en sí mismo, sería un logro si al ciudadano le resolviera algo mas allá de la posibilidad de iniciar un costoso y largo procedimiento judicial o una reclamación ante el órgano de garantía del derecho de acceso correspondiente, que resuelta con premura luego resulta difícil de materializar. Recientemente Jesús López Viña, en un excelente post “El silencio Administrativo del Suspense al Drama”, resumía a este respecto algunos datos estadísticos del propio Consejo de Transparencia y Buen Gobierno:

“…en los últimos cuatro años el número de casos en que no consta cumplimiento por la Administración General del Estado de las resoluciones estimatorias (es decir, que reconocen el derecho de acceso a la información, denegada expresa o presuntamente) ha sido de un 1,8 % en el año 2017, un 7,4 % en 2018, un 18,2 % en 2019 y de un 21,9 % en 2020. Y causa aún más sonrojo los datos correspondientes a las demás Administraciones territoriales, ya que el número de casos en que no consta cumplimiento por las mismas de las resoluciones estimatorias ha sido de un 21,1 % en el año 2017, un 25,6 % en 2018, un 21,6 % en 2019 y de un 22,6 % en 2020.”

El problema que representa el Dr. Nimú es el incumplimiento sistemático, y por lo tanto intencionado, de la obligación de contestar las solicitudes de los ciudadanos; siquiera para desestimárselas con cualquier excusa. Se elige ignorar por completo su petición, con lo que significa ese incumplimiento y lo que hay detrás del mismo. Ese aspecto algo chulesco, esa mirada aviesa oculta tras unas gafas de sol. Esa es la administración que no contesta, que desprecia al ciudadano y desalienta el ejercicio de su derecho a la información.

Las Palabras del Dr. Nimú

“Pregunta lo que quieras tantas veces como quieras, que de mí no vas a oír ni una contestación siquiera. Soy del Derecho a la Información el Tancredo paralizado que ve pasar justo a su lado al morlaco ciudadano preguntón; y en esa situación el silencio es mi aliado, que por si no te has enterado no soy sueco de nacimiento sino de vocación: «que la cosa no va contigo» — me digo, y así lo mismo en cada ocasión. Soy esa planta rodadora del desierto del Derecho a la Información. Soy, mira que fácil, la mejor solución, cualquier pregunta, por silencio, dejo que pase el tiempo, y llega sola su denegación. Para evitar la tentación de la contestación, nada de botones, ni velcro, ni corchete, ni broche a presión; mejor cerrar la boca entera con una cremallera. Y cuando alguien se ha cansado y he de dar la respuesta, es tiempo que he ganado para darle algo inventado.

En mi lista apunto cada día: «Ojo, campeón, que por el interior te preguntan un montón, has de darle algo a la afición: por favor, un poco de información». Y aunque sé que es una equivocación, pues el silencio es mi devoción y eso cambia el relato, hoy he decidido hacerlo público y de interior darles los datos. Hala, ahí lo tenéis a la vista, al exterior, justo encima de la malla haciendo algo de paquetón. Para quien tanto pregunta y no resiste el silencio, no me gusta justo ni apretado, más bien holgado, que por ahí andan mis razones para no contestar peticiones. Talla cuarenta y tres de algodón. Sencillo, ni Calvin Klein ni Abanderado, pero es lo que me han dado, para tapar la información.”

INFOGRAFÍA DEL DOCTOR NIMÚ

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* Descargar la infografía en versión pdf.

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